Consejos y trucos para llevar los zapatos sin calcetines

A las puertas del verano, ya en muchos lugares de nuestra geografía hemos empezado a vestir con prendas ligeras y otro tipo de calzado más apropiado para el calor.

Con las altas temperaturas no siempre podemos llevar chanclas o unas sandalias, para las ocasiones más formales o elegantes, los náuticos y los mocasines son sin duda, los zapatos ideales para llevar sin calcetines.

Está de moda remangarse los pantalones y lucir calzado sin llevar calcetines, y por supuesto, nunca subirlos más allá del tobillo. Pero…, y a aquí llegan los peros… ¿cómo lucir unos bonitos zapatos sin que nos salgan ampollas?

Conozcamos unos sencillos y útiles trucos:

Incluso los mejores zapatos cerrados permiten a nuestros pies transpirar como necesitan. El pie tiende a sudar, a oler y con la fricción, a producir heridas y ampollas. Para evitar esta sudoración excesiva y para una mayor comodidad, son muchos los que emplean el pequeño truquito de interponer una fina capa intermedia que empape.  Estamos hablando de usar pinkies o calcetines invisibles, de algodón o lino.

Para que los que no sepan cuáles son, los calcetines invisibles, son aquellos que carecen de caña y que se ajustan detrás del talón dejando el tobillo al aire, dando la impresión de llevar el pie desnudo, pero lo cierto es que nos permiten llevar el pie vestido, minimizando la fricción y evitando así también el olor.

Al llevar en secreto los calcetines invisibles, el pie no sufre, y algo muy importante, el sudor no daña el interior de un zapato, lo que alarga tanto su vida útil, como su confort. Ciertamente, su el uso de estos calcetines en verano es imprescindible y muy recomendable. Y visualmente, perfectos.

Recalcar algo muy importante, el material de estos calcetines: siempre de algodón, o en su defecto, de lino, por ser los mejores y más apropiados.

Si no tenemos a nuestra disposición estos calcetines, o sencillamente, no queremos usarlos, existe un pequeño truco para llevar zapatos sin ningún tipo de calcetín.

Estamos hablando de usar polvos de talco. Son un remedio muy eficaz para aumentar la comodidad. Tan sólo debemos aplicarlos en el zapato o echarlos directamente en el pie, para que limiten la sudoración y así reduzcamos las posibilidades de fricción y de rozaduras.

Siempre conviene y más en verano, una buena higiene y un buen secado de pies. Algo tan evidente y cotidiano, puede ser la clave para combatir la humedad, las rozaduras, y por supuesto, evitar los malos olores.

Un buen consejo es siempre después de cada uso, utilizar unas buenas hormas de madera de cedro. Este accesorio para el cuidado del calzado no sólo conservará la piel extendida evitando así que aparezcan arrugas, sino que además, absorberá la humedad y los hedores.

Y por último una recomendación: usar zapatos de calidad, fabricados con buenos materiales, sin casi costuras, y cuidados hasta el menor de los detalles.